“El mejor vino es el que te gusta”. ¿En serio? ¿El mejor con respecto a cuál? Incluso alguien con décadas de experiencia ha probado apenas una fracción de los vinos que existen.
Entonces, creo que es necesario aclarar que en realidad, esa frase no nos dice qué tan bueno es un vino. Nos dice cuánto nos gusta. Y no es lo mismo.
Pero cuidado, el conocimiento tampoco elimina la subjetividad. Un profesional del vino tampoco puede decir: “Este es objetivamente el mejor vino.”
Puede evaluar su elaboración, equilibrio, complejidad y estructura. Puede comparar. Puede reconocer calidad. Pero sigue existiendo una parte subjetiva.
La diferencia es que quien conoce de vinos tiene más herramientas para distinguir una cosa de la otra.
Y de aquí se desprende algo importante: el gusto y la calidad son dos cosas diferentes. Las preguntas “¿es bueno?” y “¿me gusta?” no siempre tienen la misma respuesta.
Un vino puede no gustarnos y estar magníficamente elaborado. Y al contrario también. Un vino puede encantarnos y; sin embargo, tener defectos técnicos o ser bastante sencillo.
Entonces, ¿qué hace que un vino merezca la pena?
Para nosotros, empieza por algunas preguntas: ¿de dónde viene? ¿Cómo se trabaja el viñedo? ¿Qué decisiones se tomaron en bodega? ¿Tiene identidad? ¿Hay coherencia entre el lugar, la uva y el vino que finalmente llega a la copa?
“Seleccionamos los mejores vinos del mundo para ti”, es una de las frases más trilladas en el mundo del vino.
¿Mejores según qué criterio? ¿Los que tienen más puntos? ¿Los más premiados? ¿Los más caros? ¿Los que gustan a más personas?
En Cepas Nobles no buscamos vinos que le gusten a todo el mundo. Buscamos vinos que tengan una razón para estar en nuestra selección. Decir que no también es seleccionar.
Hay vinos excelentes que no están en Cepas Nobles. No porque cuestionemos su calidad, sino porque simplemente no encajan con aquello que buscamos. ¿Tiene identidad? ¿Representa algo que queremos compartir? ¿Tiene una razón para estar aquí?
Si no buscamos vinos para todos, entonces podemos buscar vinos que no necesitan agradar a todos.
Para nosotros, un vino honesto no es necesariamente un vino sin intervención. Es un vino que no necesita esconder lo que es ni convertirse en otra cosa para resultar atractivo. Que no persigue una moda simplemente porque funciona. Que no está construido pensando únicamente en conseguir una puntuación. El reconocimiento puede ser una consecuencia. No debería ser el propósito.
Para nosotros, eso lo hace valioso y, por tanto, merece ser parte de nuestra selección.
Y si luego de probar uno de nuestros vinos piensas, “no es para mí”. Perfecto. No hemos fracasado.
Porque nuestra responsabilidad es hacer una buena selección. Qué te gusta, eso solo lo puedes decidir tú. Porque una buena selección no debería intentar gustarle a todos. Debería tener algo que decir.
Entre Copas y Letras
Escrito por Sandro Velarde, Fundador de Cepas Nobles.
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